LOS DOS LOBOS
LOS DOS LOBOS
«En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!» (Gá 5:22-23 NTV).
La leyenda cherokee de «los dos lobos» relata que, en nuestro interior, se libra una batalla constante entre dos fuerzas opuestas. Es un conflicto entre nuestro lado más oscuro (el lobo negro) y nuestra parte más luminosa y noble (el lobo blanco). Esta dualidad entre el bien y el mal, la alegría y el orgullo, la culpa y la humildad, define en gran medida lo que somos. ¿Qué lobo ganará la batalla? Aquel que decidas alimentar.
En la vida del cristiano también se libra una lucha interior constante y tenaz entre la carne y el Espíritu. Los deseos de la naturaleza pecaminosa incluyen inmoralidad sexual, idolatría, ambición egoísta, borracheras y otros similares. En contraste, el fruto del Espíritu produce amor, alegría, paz, gentileza y mucho más. ¿Quién ganará esta batalla espiritual? Aquel que decidas alimentar.
Proverbios 4:23 nos exhorta: «Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón (mente); porque de él mana la vida». Por tanto, esa confrontación se desarrolla en la mente. Si alimentas tu mente con música mundana, lecturas eróticas, alabanzas a los ídolos y el consumo de bebidas alcohólicas, ¡ganará la carne! Pero si cada día lees, memorizas, meditas y practicas la Palabra de Dios, consumes libros edificantes y te reúnes con otros creyentes para orar y adorar a Dios, ¡ganará el Espíritu!
Y tú, ¿a qué «lobo» alimentas diariamente? ¿Qué o quién controla tu vida: el Espíritu de Dios o tú mismo? Recuerda que el destino de quien sigue los deseos de la carne es la muerte, pero el de quien obedece al Espíritu es la vida eterna. Si el pecado que mora en ti te ha hecho caer repetidamente en el fracaso, ya es hora de que creas en Jesús como tu Salvador y lo confieses como tu Señor. Él te levantará en victoria y te dará paz.
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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