JESÚS, NUESTRO SUMO SACERDOTE
JESÚS, NUESTRO SUMO SACERDOTE
«Tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos» (He 7:26 RV95).
En la reflexión de hoy analizaremos la superioridad del sumo sacerdocio de Jesucristo:
1. Jesús es Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.
Jesús no es sacerdote según el orden de Aarón porque pertenecía a la tribu de Judá, y Moisés nunca mencionó que los sacerdotes debieran provenir de esa tribu.
2. Jesús es Rey de Justicia y Rey de Paz.
El nombre "Melquisedec" significa "rey de justicia", y ser rey de la ciudad de Salem significa "rey de paz". Jesús es justo, actúa con justicia y gobierna en paz.
3. Jesús bendice los diezmos en el cielo.
Quien bendice es superior a quien recibe la bendición. Abraham, el gran patriarca que ya había recibido las promesas de Dios, reconoció la autoridad espiritual de Melquisedec y le dio el diezmo de todo lo que obtuvo en la batalla. Además, aunque Leví aún no había nacido, sus descendientes también diezmaron en Abraham, pues proceden de su linaje.
4. Jesús es Sumo Sacerdote eterno.
Los sacerdotes según el orden de Aarón, que recibían los diezmos, eran hombres mortales. Melquisedec es superior a ellos porque sigue viviendo.
5. Jesús es un Sumo Sacerdote santo y su sacrificio es perfecto.
Los sacerdotes levitas debían ofrecer sacrificios diarios por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Jesús, siendo justo y santo, se ofreció a sí mismo una vez y para siempre por los pecados de la humanidad.
Y tú, ¿ya confesaste tus pecados a Jesús? ¿Eres salvo por la obra de Cristo en la cruz? ¿Es Jesús tu Sumo Sacerdote que intercede por ti en el cielo? Si no puedes responder afirmativamente a estas preguntas, hoy es el día aceptable, hoy es el día de salvación. Mañana podría ser demasiado tarde.
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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