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LIBRE ACCESO AL TRONO DE DIOS

LIBRE ACCESO AL TRONO DE DIOS

«Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos» (He 4:14-16 NTV).

Jesús es el Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec y no según el orden de Leví. Por lo tanto, su sacerdocio es superior, celestial y eterno. Al ser Dios y Hombre, Jesús puede representar perfectamente a cada una de las partes en disputa. Su intercesión ante el Padre a nuestro favor es completamente confiable, ya que enfrentó todas las tentaciones humanas, pero sin caer en pecado. ¡Qué grandioso!

En su libro «¿Dios de ira o Dios de amor?», Marcos Baker plantea una interesante pregunta: ¿por qué Dios usó pañales? Es decir, ¿por qué no se manifestó simplemente como una persona adulta? ¿Acaso no podía haber venido, desarrollar su ministerio activo en tres años y nada más? Él responde: «No pretendo conocer los pensamientos de Dios ni sé cómo respondería Él a estas preguntas. Pero sí me atrevo a afirmar que, de esta manera, Dios quería oponerse enfáticamente al pensamiento de los filósofos griegos, quienes menospreciaban el cuerpo y percibían a Dios como un ser ajeno a la realidad material. Los gnósticos de los primeros siglos aceptaron ese concepto griego y, por ello, consideraron a Jesús como un ser espiritual que nunca llegó a tocar realmente la tierra. Pero estaban equivocados: Dios abrazó la experiencia humana en su totalidad».

Emanuel, Dios con nosotros, fue verdaderamente humano. Experimentó la fragilidad y las limitaciones humanas sin tomar atajos. No evitó ninguna de las pruebas que enfrentamos diariamente, por más incómodas o vergonzosas que fueran. El Creador se hizo como una de sus criaturas para poder escucharlas pacientemente, comprenderlas exactamente y consolarlas tiernamente. ¡Qué maravilloso es saber que en el cielo hay alguien que me conoce tal cual soy y, aun así, me ama!

John Bunyan dijo: «Aquello que Dios diga que es mejor, es lo mejor, aunque el mundo entero diga lo contrario». El sumo sacerdocio de Jesús es infinitamente superior al de Aarón, y por eso Dios te invita a acercarte con toda confianza a su trono de amor y misericordia. Allí encontrarás toda la gracia que necesitas, donde la necesitas y cuando más la necesites. Dime, ¿qué Dios es como Él? Sabio y afectuoso, te acompaña siempre y está tan cerca de ti como tu propia sombra. Acércate a Él y te irá bien; así encontrarás paz.

—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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