EL HOMBRE DE PECADO
EL HOMBRE DE PECADO
«Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios» (2 Tes 2:3-4 LBLA).
La segunda venida de Cristo en gloria (parusía) no ocurrirá hasta que se produzca la apostasía (abandono de la verdad por parte de los creyentes) y se manifieste el hombre de pecado. Este «hombre de pecado» es el último emperador mundial gentil mencionado en la visión de Daniel 7, quien hará su aparición en el escenario mundial al inicio del «Día del Señor», previo a la parusía. Él pisoteará Jerusalén hasta que el «tiempo de los gentiles» llegue a su fin (Lc 21:24).
El hombre de maldad (el Anticristo) estará lleno del poder de Satanás, poseerá una personalidad carismática, hará grandes promesas con elocuencia y confundirá al mundo ofreciendo aparentes soluciones magistrales a los problemas globales. Se opondrá con tenacidad y visceralidad a cualquier culto que no sea dirigido a él mismo.
En el clímax de su desvarío, se sentará en el templo de Dios y exigirá ser adorado como si fuera Dios. Si Jesús se humilló hasta lo sumo, el Anticristo se exaltará hasta lo sumo, convirtiéndose en el peor, más terrible y más orgulloso rey gentil de la historia. El sufrimiento que experimentaban los tesalonicenses era solo una pequeña muestra de la gran persecución que este hombre de pecado desatará en el futuro.
El pecado y la maldad continúan creciendo de manera imparable a lo largo de la historia. La humanidad podría estar acercándose al nuevo orden mundial impuesto por este Inicuo. La pregunta más importante es: ¿te irás con Jesucristo o permanecerás con el Anticristo? Si no estás seguro, te animo a que hoy mismo creas en Jesús como tu Salvador.
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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