UN PORVENIR RADIANTE
UN PORVENIR RADIANTE
«Jesús volvió a hablarle a la gente: —Yo soy la luz que alumbra a todos los que viven en este mundo. Síganme y no caminarán en la oscuridad, pues tendrán la luz que les da vida» (Jn 8:12 TLA).
En la Biblia, la vida del impío se compara con la de un ciego que camina en la oscuridad: «El camino de los impíos es como las tinieblas, no saben en qué tropiezan» (Pr 4:19, LBLA). Una persona puede haber leído todos los libros de una biblioteca y aún así permanecer ciega a las realidades espirituales. En la antigüedad, Dios habló a los hombres muchas veces y de diversas maneras: a través de sueños, visiones, profetas, símbolos, tipos, etc. Sin embargo, en la actualidad, Dios nos habla por medio de su Hijo Jesucristo, su " selfie", la persona que revela a Dios de manera exacta, perfecta y completa. Quien ve a Jesús, ve al Padre que lo envió.
En el evangelio de Juan se registró siete ocasiones en las que Jesús declaró la frase «Yo soy». Yo soy (Yahweh) es el nombre con el cual el Dios Eterno, Todopoderoso, Inmutable, Autoexistente, Sabio, Infinito y Glorioso se presentó a Moisés en Éxodo 3:1-20, y, por ende, a todo su pueblo Israel. Cuando Jesús utiliza el título «Yo soy», afirma ser Dios, uno con el Padre y el Espíritu Santo (Jn 8:58). Jesús es la encarnación del Dios de Israel, que vino a alimentar cuerpos, iluminar caminos, pastorear almas, resucitar y dar vida eterna, enseñar la verdad y guiar a todos los hombres hacia el Padre. No hay otro nombre, método, institución o camino hacia el Padre: Jesús es el único Salvador.
Jesús es la luz que ilumina el camino de los hombres, la respuesta a las preguntas más intrincadas del saber humano, la solución a los problemas más complejos que plantea la filosofía, la provisión oportuna y abundante para las necesidades más profundas del alma, la compañía. más agradable y placentera que todos desean encontrar, el modelo perfecto que todos quieren imitar, el pastor fiel que protege, defiende y no abandone a sus ovejas; es el faro luminoso que todo navegante desorientado necesita para no llamar en la derrota, y un etcétera infinito de bondades y virtudes que solo Jesús puede brindar.
Jesús es la luz que tu vida necesita urgentemente para que dejes de andar a tientas. Tropiezas y caes, te últimas y lloras, porque tu vida está en total oscuridad. Basta ya de arrastrar ese rosario de fracasos que pesa en tu interior. Levántate ahora mismo y ven a Cristo, pues Él no te fallará. Jesús vino para darte una vida plena, rica en sabiduría, abundante en frutos y gloriosa en éxitos que trascienden hacia la vida eterna. ¿Por qué querrías seguir viviendo en las tinieblas?
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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