DE LO POCO HACES MUCHO
DE LO POCO HACE MUCHO
«—Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?» (Jn 6:9 NVI).
La alimentación de los cinco mil es la cuarta señal mencionada en el evangelio de Juan para demostrar que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. Además, es el único milagro registrado en los cuatro evangelios. Jesús demostró una vez más su poder creativo para transformar la materia: ya había transformado el agua en vino, y ahora transformaría cinco panes y dos pescados en alimento suficiente para cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños que los acompañaban, sumando. . Probablemente más de diez mil personas.
Durante el ministerio público de Jesús de Nazaret, una gran multitud siempre lo seguía a todas partes, ya que observaba las señales milagrosas que hacía al sanar a los enfermos. La multitud permanecía con Él y sus discípulos por horas, hasta que Jesús notaba que era momento de darles de comer. Es interesante que Jesús encargue a sus discípulos la responsabilidad de alimentarlos, y fue así como Andrés encontró a un muchacho con un bastimento muy humilde: ¡cinco panes de cebada y dos pescados! Sin embargo, Andrés tenía fe en que esa provisión sería suficiente para que Jesús alimentara a esa multitud.
No conocemos el nombre de este muchacho, pero su actitud de entregar todo lo que tenía a Jesús es memorable y tendrá repercusión eterna. La única semilla que no produce fruto es la que no se siembra. Por más de dos mil años, este relato ha servido de inspiración para millones de personas, motivándolas a entregarle todos sus talentos a Jesús. Mientras el resto de los discípulos se preocupaba, Andrés y el muchacho hicieron lo correcto: traer a Jesús lo que tenían, confiar en Él para la realización de un milagro y esperar una manifestación adecuada, oportuna y abundante de parte de Dios. La multitud comió hasta saciarse; sobraron doce cestas de pedazos de pan, y muchos creyeron que Jesús era el Profeta que había de venir al mundo.
Finalmente, Jesús es el pan de vida que sacia el hambre espiritual del ser humano. No hay otro alimento más nutritivo que sustente física, emocional y espiritualmente al hombre como el evangelio de Cristo. El que cree en Jesús será saciado completamente y no volverá a tener hambre jamás. Por lo tanto, ven ahora mismo a Jesús, y serás salvo tú y tu casa.
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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