LA FE QUE DA VIDA
LA FE QUE DA VIDA
«Pues no me avergüenzo de la buena noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los gentiles. Esa buena noticia nos revela cómo Dios nos hace justos ante sus ojos, lo cual se logra del principio al fin por medio de la fe. Como dicen las Escrituras: "Es por medio de la fe que el justo tiene vida"» (Ro 1:16-17 NTV).
La epístola a los Romanos fue escrita por el apóstol Pablo y es conocida como «La Catedral del Evangelio». En ella, se desarrolla de manera culta, elegante y contextualizada el tema del evangelio: su origen, poder, significado, alcance, pertinencia, eficacia y aplicación en la vida cotidiana. La frase «el justo por la fe vivirá» es una cita del profeta Habacuc, quien afirmó que tanto el justo babilonio agresor gentil como el justo judío agredido vivirán únicamente por fe. La salvación pertenece a Yahweh, quien no la vende a precio de buenas obras, sino que la otorga como un regalo a quien tiene fe en Él, sea judío o gentil.
Estos versículos son el eje de la epístola y reflejan la experiencia personal del apóstol Pablo. Él creía tener una buena relación con Dios debido a su celo por la ley y a su entrega y devoción al perseguir tenazmente a la iglesia de Jesucristo. Sin embargo, un día, en las afueras de la ciudad de Damasco, fue derribado por Jesús de Nazaret, quien se le presentó como una luz resplandeciente. En ese momento, Pablo comprendió que era un vil pecador en bancarrota espiritual, apartado de la gloria de Dios. Ninguna de las «obras de justicia» de las cuales se jactaba podía recomendarlo ante Dios para obtener la salvación. Pablo fue salvo únicamente por la gracia de Dios y por la fe en el Salvador. Después de recibir el abrazo del Padre en su conversión, dedicó su vida a realizar aquellas «buenas obras» que Dios preparó de antemano para que anduviese en ellas.
Creo que este es el momento oportuno para hacerte las preguntas más importantes de tu vida: ¿Eres salvo? ¿Has sido transformado por el magnífico poder del evangelio? ¿Estás en paz con Dios? ¿Han sido lavados tus pecados en la sangre del Cordero? ¿Está escrito tu nombre en el Libro de la Vida? ¿Andas en las «buenas obras» que Dios preparó de antemano para aquellos que obedecen al evangelio? ¿Estás disfrutando ya de las hermosas bendiciones que recibe quien cree en las buenas noticias de salvación en Jesucristo? El evangelio es mejor de lo que imaginas. Acéptalo hoy.
—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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