Youtube

¡JESÚS ESTÁ VIVO!

¡JESÚS ESTÁ VIVO!

«Te libraré de tu propio pueblo y de los gentiles. Te envío a estos para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados» (Hch 26:17-18 NVI).

Pablo se encontraba preso en la ciudad de Cesarea, compareciendo ante el procurador Porcio Festo, el rey Agripa II y su hermana Berenice. Los judíos de Jerusalén lo acusaban falsamente y procuraban matarlo. Sin embargo, Festo quiso escucharlo y, para ello, invitó a sus huéspedes de honor a acompañarlo. Pablo, delante de esa corte, afirmó una vez más que desde el día mismo de su conversión, Dios lo había salvado y comisionado para ser testigo ante judíos y gentiles. Declaró que en Jesús de Nazaret se había cumplido la promesa anunciada por los profetas durante siglos: «¡El Mesías resucitará de entre los muertos!» Pablo aseguraba que Jesús de Nazaret estaba vivo y que se le había aparecido como una luz brillante cerca de la ciudad de Damasco.

Las palabras de Pablo sobre la resurrección de Cristo fueron consideradas blasfemas por los judíos, locura por Festo y escandalosas por Agripa y Berenice. Al final, cada uno tomó una decisión personal respecto a Cristo, pero permanecieron en la ceguera de sus corazones. Si hubieran creído en el mensaje de Pablo, como lo hicieron cientos de judíos y gentiles en numerosos pueblos y ciudades, sus ojos espirituales se habrían abierto, se habrían convertido de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, habrían recibido el perdón de sus pecados y una herencia gloriosa entre los santificados. ¡Qué propuesta tan atractiva y maravillosa ofrece el evangelio! Rechazarla es una insensatez.

El evangelio es mucho mejor de lo que podemos imaginar. Todo creyente en Jesucristo, que ha escuchado y creído en las promesas del evangelio y ha experimentado el nuevo nacimiento que obra el Espíritu Santo al momento de la conversión, recibe el abrazo del Padre, descubre la verdad en el Hijo y disfruta de una vida plena en el Espíritu. Es como danzar en la presencia del Dios Trino. ¡Aleluya! Y tú, ¿qué esperas para creer y confiar en Jesús como tu Salvador?

—Carlos Humberto Suárez Filtrín

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.