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YO SOY EL QUE SOY

YO SOY EL QUE SOY

«Y Dios le contestó: –Yo soy el que soy. Y dirás a los israelitas: “Yo Soy me ha enviado a ustedes”» (Ex 3:14 DHH).

El famoso evangelista estadounidense Dwight L. Moody sintetizó la vida de Moisés de la siguiente manera: «Moisés pasó sus primeros cuarenta años pensando que era alguien. Luego pasó los siguientes cuarenta años pensando que no era nadie. Y, por último, vivió sus últimos cuarenta años descubriendo lo que Dios puede hacer con un don nadie». El encuentro de Moisés con Dios en el desierto del Sinaí cambió su vida radicalmente y para siempre. Dios transformó a ese "don nadie" en el gran legislador, profeta y libertador del pueblo de Israel, liberándolo de una esclavitud centenaria en Egipto, la hazaña más destacada del Antiguo Testamento. Porque todo aquel que tiene un encuentro personal e íntimo con Dios es hecho una nueva criatura: las cosas viejas pasan, y todas son hechas nuevas.

Dios le encomendó a Moisés la gran misión de liberar a su pueblo de la esclavitud física, moral y espiritual. Sin embargo, Moisés no sabía en nombre de quién debía actuar. Entonces Dios se le reveló con el Nombre con el cual sería conocido por su pueblo: el Tetragrámaton, YHWH, que significa «Yo soy el que soy», o como lo traduce Francisco Lacueva: «Yo seré el que deba ser». Si su pueblo necesita provisión, Él será Yahweh Jireh («El Señor proveerá»). Si necesita sanidad, Él será Yahweh Rafá («El Señor es mi sanador»). Si requiere protección, Él será Yahweh Nissi («El Señor es mi escudo»). Si debe enfrentar batallas, Él será Yahweh Sabaot («El Señor de los ejércitos»). Si necesita cuidado espiritual, Él será Yahweh Rohí («El Señor es mi pastor»). Si es acusado injustamente, Él será Yahweh Tsidkenu («El Señor es mi justicia»). Si enfrenta temores, Él será Yahweh Shalom («El Señor es mi paz»).

El nombre YHWH refleja a un Dios que conoce profundamente a su pueblo y que puede ser conocido de manera personal e íntima. YHWH no es un Dios distante ni indiferente, sino alguien que camina, sufre y se identifica con su pueblo. Confirma el pacto hecho con Abraham, Isaac y Jacob, y cumple sus promesas llevando a Israel a la tierra prometida. Durante su travesía por el desierto, YHWH los guía de dos maneras:

1. Como una columna de nube durante el día, proporcionándoles dirección y sombra del sol abrasador.

2. Como una columna de fuego durante la noche, iluminándolos y protegiéndolos del frío nocturno.

YHWH es el Dios de Israel, y este es su primogénito entre todas las naciones. Ama a su pueblo con un amor eterno e inagotable. Israel no será desamparado ni avergonzado jamás, porque YHWH es fiel y ha hecho un pacto eterno con los patriarcas. Todas las promesas de bendición hechas a Israel se cumplirán en su totalidad.

Hoy en día, el nombre Yahweh resalta la relación personal e íntima que Dios tiene con cada uno de sus hijos. Es fiel a las promesas de su pacto, las cuales son fuente de apoyo, consuelo y seguridad para los creyentes. Yahweh es el Dios que adoramos con sinceridad y devoción los que hemos creído en el evangelio de Jesucristo. Así como guio y protegió al pueblo de Israel durante su travesía por el desierto, también nos guía y protege en nuestro caminar por este mundo. Nunca estamos solos; somos propiedad privada de Dios, redimidos por la sangre de su Hijo derramada en la cruz del Calvario, y nos dirigimos hacia nuestro hogar celestial. Yahweh es real, es real en mi vida; lo amo porque Él me amó primero y lo adoro porque es mi Dios y mi Señor.

—Carlos Humberto Suárez Filtrín

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