Youtube

UN CAMINO MEJOR

UN CAMINO MEJOR

«El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa» (1 Co 13:4-7 NTV).

Los creyentes de Corinto estaban fascinados por los dones espirituales, especialmente por el don de lenguas. Creían que, debido a la diversidad de dones manifestados en los servicios públicos de la iglesia local, ya habían alcanzado la plenitud del Espíritu y estaban reinando en gloria. Sin embargo, el apóstol Pablo los confronta y corrige esa actitud, enseñándoles que, aunque los dones son valiosos para el crecimiento integral de los miembros del cuerpo de Cristo, existe un camino superior: el amor. El amor no es un don del Espíritu, sino un fruto que debe manifestarse en todo creyente.

Los hermanos de Corinto ponían un énfasis equivocado en el carisma, pero Pablo resalta la importancia del carácter. El ejercicio de un don espiritual sin amor es un culto vacío e inútil. Alguien puede poseer todos los dones espirituales, pero si no tiene amor, está perdido; no es nada ni tiene nada. Así de contundentes son las palabras del apóstol. Porque el culto al Señor no es un desfile competitivo para demostrar quién tiene los dones más llamativos, ni un espectáculo para exhibir habilidades espectaculares.

Jesús de Nazaret, más que cualquier otra cosa, amó a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo. Su carácter es conocido por reflejar el fruto del Espíritu. En la iglesia, como cuerpo espiritual de Cristo, debe prevalecer el amor. «¡Mirad cómo se aman!» exclamaban incrédulos con asombro y envidia, refiriéndose a la fraternidad de los creyentes en Jesús. Entonces, ¿por qué obsesionarse con los dones, cuando hay una manera mejor y más impactante de vivir?

Nosotros amamos porque Él nos amó primero. Quien no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Si deseas aprender a amar a tu prójimo, primero debes creer en Jesús y experimentar su amor y perdón. Jesús está tocando a la puerta de tu corazón; si le abres, Él entrará, cenará contigo, y entonces podrás amar verdaderamente a los demás.

—Carlos Humberto Suárez Filtrín

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.