Youtube

EL SEÑOR DE LA MIES

EL SEÑOR DE LA MIES

«Pero recibiréis poder, cuando hayamos venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hch 1:8 RV60).

Cuando un pecador se arrepiente de sus pecados y cree en Jesús como su Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en él. De manera inexplicable, la Tercera Persona de la Trinidad se convierte al ser humano en su templo. ¿Se imagina tener a Dios mismo habitando permanentemente en su ser? ¡Es grandioso, ¿verdad?!

La presencia del Espíritu Santo en los creyentes es la garantía de que llevar a cabo la Gran Comisión es posible, porque para Dios cada una de las ocho mil millones de personas que habitamos este planeta cuenta. Él no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento y sean salvos.

La Gran Comisión debía cumplirse de manera simultánea: hacer discípulos de Cristo en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra al mismo tiempo. La organización internacional Puertas Abiertas da testimonio de que hay creyentes en todos los países del mundo. Gracias a Dios, con mayor o menor grado de persecución, el Espíritu continúa empoderando a los miembros de la iglesia invisible y universal para ser testigos (gr. mártires) de Jesucristo.

¿Cómo fue posible que el apóstol Pablo se internara en el corazón del imperio romano, anunciando a toda persona, en cualquier lugar y de todas las maneras posibles, que un humilde rabino de Galilea es Emanuel (Dios encarnado entre nosotros), quien enseñó con autoridad, realizó prodigios y milagros, murió clavado en una cruz y resucitó al tercer día, ofreciendo la poderosa esperanza de resucitar en el día postrero a todos los que crean y obedezcan la predicación del evangelio? Fue posible por medio del Espíritu Santo, el Señor de las mies.

Es el mismo Espíritu que hoy te redarguye de pecado, justicia y juicio, mostrándote tu necesidad de salvación y guiándote a Cristo. No rechaces su voz ni su consejo; cree en Jesús y serás salvo de toda condenación, y recibirás el regalo de la vida eterna.

Es el mismo Espíritu que hoy te redarguye de pecado, justicia y juicio, mostrándote tu necesidad de salvación y guiándote a Cristo. No rechaces su voz ni su consejo; cree en Jesús y serás salvo de toda condenación, y recibirás el regalo de la vida eterna.

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.