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Dos cabezas, un cuerpo

Hay un dicho que reza: “Dos cabezas piensan mejor que una”. Eso es muy cierto a la hora de tomar una decisión. Pero, ¿será una ventaja que esas dos cabezas convivan en un solo cuerpo? Bueno, en Bangladesh ha nacido, por cesárea, un niño con dos cabezas. El niño se llama Kiron y nació con un peso de 12 libras. Tiene un estómago y está comiendo con normalidad por las dos bocas. Igualmente tiene un órgano genital y se está haciendo los estudios para determinar si el niño tiene uno o dos ejemplares de cada órgano vital. El médico dijo que nació de un embrión, pero que tuvo un desarrollo anormal. Su madre, de 22 años, no sabe qué pasará con la vida de su hijo, o tal vez debemos decir, de sus hijos.

Se imaginan ustedes estar en la situación de esta madre. Si cada cabecita representa a un ser individual, por más que sean gemelitos, ambos desarrollarán su propia forma de pensar. Cada cual tendrá sus propios gustos, sus expectativas, sus sueños, etc. ¿A qué cabeza responderán los miembros de este cuerpecito? ¿Cómo se las arreglarán para elegir qué deporte practicar, qué carrera estudiar y con quién se casarán? Si llegan a engendrar hijos, ¿cuál de las dos cabecitas será el padre y decidirá acerca de su educación? Por más que lleguen a entenderse, respetarse y amarse, les va a costar un mundo llevar una vida normal. El cerebro humano es el asiento del alma y si cada uno tiene su propio cerebro, son dos personas que comparten un cuerpo.

Esta noticia me hizo pensar en la situación que viven muchas parejas, donde ambos cónyuges son cabezas, el uno por decisión divina, la otra por interés propio. La Biblia dice que Dios los hizo diferentes, varón (heb. Enérgico, fuerte) y hembra (heb. Delicada, tierna), y a cada uno le dio una función especial dentro del matrimonio. Dios quiso que el varón sea la cabeza de su hogar, es decir, el líder y el sacerdote, y para ello lo dotó de todos los recursos necesarios para cumplir con ese propósito. Un hogar en donde la esposa constantemente está luchando para arrebatarle el liderazgo a su esposo, se convierte en un fenómeno similar al de este pobre niño con dos cabezas. “Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo” (Efesios 5:23). A la hora de subir esta reflexión me enteré que el niño ha fallecido.

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