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UN PARADIGMA NOCIVO

UN PARADIGMA NOCIVO

Yahweh tiene propósitos extraordinarios para cada uno de sus hijos, pero el creyente que desobedece, al no actuar conforme a la voluntad de Dios y al desesperarse por no esperar el tiempo de Dios, ofrece al mundo un ejemplo pernicioso de impaciencia e incredulidad. Esto representa un peligro tanto para el pueblo del Señor como para la sociedad en general. Acceder a tener relaciones sexuales con su sierva egipcia Agar para obtener un heredero fue un acto de incredulidad que cuestionó el poder de Dios. Abram y Sarai dudaron de que el Señor pudiera sanar el vientre de Sarai y permitirle concebir un hijo, a pesar de su avanzada edad y su esterilidad. Jeremy Collier, teólogo inglés del siglo XVII, expresó: «La espera paciente es a menudo la mejor forma de hacer la voluntad de Dios». El creyente debe seguir a Dios, no pretendiente dirigirlo.

En tiempos de Abram, la descendencia era de suma importancia, especialmente para las mujeres, ya que ser madre era considerada un honor y una bendición. La esterilidad, por el contrario, era vista como una desgracia social y, a menudo, interpretada como una maldición de Dios. Sarai, en su incredulidad, no confió en que el Señor pudiera fertilizar su útero para concebir un hijo. Por ello, propuso a su esposo que se uniera a su sierva Agar como una madre sustituta, una práctica común en aquella época. Sin embargo, esta decisión conllevaba riesgos emocionales y familiares. Pero, ¿por qué limitar a Dios con pensamientos humanos? ¿Acaso el Señor no es capaz de hacer cosas nuevas en lugar de recordar lo viejo? Si todo lo creado por Dios, desde una célula hasta una galaxia, es un milagro, ¿por qué dudar de Su capacidad para obrar un milagro en la matriz de Sarai?

Yahweh tiene propósitos extraordinarios para cada uno de sus hijos, pero el creyente que desobedece, al no actuar conforme a la voluntad de Dios y al desesperarse por no esperar el tiempo de Dios, ofrece al mundo un ejemplo pernicioso de impaciencia e incredulidad. Esto representa un peligro tanto para el pueblo del Señor como para la sociedad en general. Acceder a tener relaciones sexuales con su sierva egipcia Agar para obtener un heredero fue un acto de incredulidad que cuestionó el poder de Dios. Abram y Sarai dudaron de que el Señor pudiera sanar el vientre de Sarai y permitirle concebir un hijo, a pesar de su avanzada edad y su esterilidad. Jeremy Collier, teólogo inglés del siglo XVII, expresó: «La espera paciente es a menudo la mejor forma de hacer la voluntad de Dios». El creyente debe seguir a Dios, no pretendiente dirigirlo.

Los hombres que desobedecieron la voluntad de Dios sufrieron grandes consecuencias y causaron daño a los demás: Adán pecó y transfirió su pecado y la muerte a toda la humanidad; Moisés tocó la roca y no entró en la tierra prometida; Sansón rompió su voto de nazareo y su pueblo permaneció subyugado a los filisteos; Elí no corrigió a sus hijos, y el Arca del Pacto fue capturado por los filisteos; Saúl ofreció un sacrificio indebido y perdonó al rey Agag, lo que llevó a que Dios entregara su reino a David; Jonás desobedeció al no ir a Nínive y tuvo que experimentar un viaje forzado bajo el mar; Pedro confió en sus propias fuerzas y terminó negando al Maestro.

¿Y tú? ¿Estás viviendo en el centro de la voluntad de Dios? ¿Estás siendo bendecido y sirviendo de bendición a otros al obedecer los planos del Señor? Dios promete vida, bendición y victoria a quienes se someten a Su voluntad.

—Carlos Humberto Suárez Filtrín 

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