Youtube

EL SHADDÁI

EL SHADDÁI

«El Señor estaba de pie junto a él, y dijo: "Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. También tu descendencia será como el polvo de la tierra. Te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra"» (Gn 28:13-14 NTV).

El nombre «El-Shaddái» se menciona por primera vez en Génesis 17:1, cuando Dios se revela a Abram (quien más tarde sería llamado Abraham) como «Dios Todopoderoso» o «Dios Omnipotente». Este nombre está asociado con el poder incomparable y la soberanía absoluta de Dios. En el versículo 2, Dios promete hacer un «pacto» (en hebreo, berít) con Abram, asegurándole una descendencia innumerable. Es en este capítulo donde aparece por primera vez en la Biblia el término «pacto», y donde también Dios cambia el nombre de Abram –que significa «padre exaltado»– por Abraham –que significa «padre de naciones»–. A través de este pacto, Dios garantiza a Abraham que su descendencia sería inmensamente bendecida y tan numerosa como las estrellas del cielo y los granos de arena del mar.

En Génesis 26:3-5, Dios ratifica su pacto con Isaac, el hijo de Abraham y Sara, prometiéndole la tierra de Canaán como herencia y asegurándole una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo. Además, le confirma que, a través de su linaje, todas las naciones de la tierra serían bendecidas, cumpliendo así la promesa solemne hecha a Abraham. Dios no se desanima ni cambia de parecer con el paso del tiempo. Su fidelidad a sus promesas es evidente: la herencia territorial está asegurada, la bendición y la multiplicación de la descendencia están garantizadas, y su linaje será un canal de bendición para el mundo entero.

En el pasaje que meditamos hoy, Génesis 28:13-14, Dios ratifica a Jacob el pacto establecido con Abraham e Isaac. En Génesis 28:3, Isaac invoca a El-Shaddái para que las bendiciones abundantes, la herencia territorial y la multiplicación de la descendencia se cumplan en la vida de Jacob. El nombre El-Shaddái refleja a un Dios todopoderoso, capaz de cumplir cualquier cosa, con un poder ilimitado sobre todo lo creado. También implica abundancia y la capacidad de satisfacer plenamente todas las necesidades de su pueblo. Este nombre resalta que Dios bendice y multiplica la descendencia de aquellos a quienes Él elige. Así, El-Shaddái obró milagros en los vientres estériles de Sara, quien dio a luz a Isaac, y de Raquel, quien concibió a José y luego a Benjamín.

Finalmente, cuando Dios habló a Moisés en el desierto de Madián, se presentó como «el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob», alrededor de cuatrocientos años después de la muerte de estos patriarcas. Esto demuestra que Dios es un Dios de vivos, no de muertos, y constituye una afirmación gloriosa de la resurrección en el Antiguo Testamento. Por lo tanto, si estamos en la fe de Jesucristo, como hijos espirituales de Abraham, somos parte de su descendencia y herederos de las bendiciones de este pacto. El-Shaddái está con nosotros para bendecirnos abundantemente, proveernos de todo lo necesario, multiplicarnos sobre la tierra y defendernos de nuestros enemigos. Por esta razón, no debemos temer, pues nada ni nadie puede arrebatarnos de las manos de Dios ni separarnos del amor de Cristo.

–Carlos Humberto Suárez Filtrín

No hay comentarios

Con la tecnología de Blogger.